domingo, 6 de febrero de 2011

Carla Peterson:"Soy creativa, pero jamas me meteria a producir"

Enfrenta dos desafíos: en televisión vuelve junto a Gastón Pauls a Telefe y, en teatro, con Adrián Suar. Asegura que no se sobrecarga de trabajo por la separación de Amigorena. Acerca de su coprotagonista y galán en la tira habla bien y se excusa sobre sus problemas financieros.


Carla Peterson utiliza el mismo camarín en el que hasta hace poco menos de un año y medio descansaba entre escena y escena de Los exitosos Pells, su último protagónico televisivo. El mismo programa en el que conoció al actor Mike Amigorena, del que luego se enamoró y con quien convivió hasta poco tiempo atrás.

Se maneja con comodidad en ese espacio reducido de paredes naranjas y con decoración delicada. Algún peluche, alguna miniatura. Todo muy naif. “Estoy todo el día acá”, dice ella. “Es el efecto tira: son muchas horas de grabación con muchos libros, muchos capítulos”, suspira, y luego agrega: “Es una historia compleja”. Vamos a la historia, entonces.

Lo complejo, lo complicado y ‘Lost’
Un año para recordar iba a tener como pareja protagónica a Peterson con Leonardo Sbaraglia, quien al final desestimó la oferta porque le restaba tiempo para estar con su familia. No es novedoso que en una tira de Underground haya un reemplazo de protagónico a último momento: en Lalola la protagonista iba a ser Nancy Dupláa y terminó siendo Peterson, en Los exitosos Pells el protagónico femenino iba a ser para Erica Rivas pero terminó siendo, una vez más, para Peterson, y, ahora, el papel que iba a hacer Sbaraglia lo interpreta Gastón Pauls.

La trama de Un año para recordar parte de un puntapié inicial: una mujer tiene la posibilidad de volver a vivir el último año de su vida para intentar corregir los errores que cometió. No se adelanta cómo se produce el viaje en el tiempo, pero si el lector repara en las alitas que pueblan las fotos de Peterson en la nota y en las publicidades, podrá dilucidar sus sospechas. “Mi personaje viaja en el tiempo”, cuenta Peterson. “Primero, no puede creer que le esté pasando eso, y después se da cuenta de que tiene que volver a vivir las cosas y modificarlas, pero todo tiene consecuencias en el futuro.”

“La historia va y viene en el tiempo: todo transcurre en un año y va de atrás para adelante y de adelante para atrás todo el tiempo”, profundiza. “Se le muestra al público cómo fue lo que pasó, cómo es ahora y cómo se modifica: es una trama muy particular, hay muchos hilos que se entrecruzan. Esta manera particular de contar la historia hace que te preguntes qué va a pasar y por qué las cosas pasaron de una determinada forma.”

La primera comparación que se le ocurre al redactor es la serie Lost, donde se iba y venía en el tiempo. Peterson asiente como si entendiera la comparación, pero enseguida intenta aclarar las diferencias: “La tira no va a ser como Lost, porque en Lost el espectador estaba todo el tiempo tratando de entender qué era lo que pasaba. Acá se entiende lo que pasa”, dice, y se frena, piensa, sonríe. “Espero...”

Chica televisiva, con Beckett detrás
“La verdad que no extrañaba la tele”, confiesa Peterson. “No extrañaba estar todo el día acá, pero al volver a trabajar, al volver a este camarín me di cuenta de que estoy donde quería estar.”

Hay otra Peterson, una que hacía obras de Samuel Beckett en el teatro. “Eso quedó bastante atrás”, suspira, y dice como quien confiesa un sueño: “Ya vendrá otro momento de hacer Beckett.”

De ratings, actores y productores
Ese teatro quedó atrás, y lo que hoy la rodea es este camarín televisivo. El programa se estrena el 14 de febrero a las 21.30 por Telefe, y desde entonces arreciarán los números del rating. A Peterson no parece preocuparle demasiado el tema, ni tampoco la competencia con Los únicos, que irá en la misma franja horaria. Al fin y al cabo, en la vereda de enfrente estará su amiga Griselda Siciliani, con quien hasta hace poco hizo Corazón idiota. Son tan amigas que Peterson confiesa que le envía fotos a Siciliani de mujeres forzudas –su papel en Los únicos– que ve por la calle o en Internet, y que la mujer de Suar le responde con fotos de cajeras de supermercado –rol de Carla en Un año...–.

Dejado en un rincón el tema del rating, está la cuestión de los actores-productores. Pablo Echarri, que ahora hace a su modo una tira con El elegido. Gastón Pauls, su compañero, cuya productora terminó por quebrar. “Yo llevo ideas al teatro, no a la televisión”, dice ella con tono seguro. “Producir es muy complejo. Me gusta la parte creativa, podría formar parte de un equipo creativo, pero no producir. En relación a lo de Gastón, no sé mucho qué le pasó.”

Puede que no sepa qué le ocurrió a su coprotagonista en la realidad, pero hay una consecuencia empírica: las publicidades se hacen sólo con ella. Cuando se le pregunta si le incomoda tener que cargarse el programa al hombro –ya que los medios, al entrevistar a Pauls, le preguntarían más por su quiebra que por Un año para recordar–, ella responde: “Siempre me pongo los programas al hombro, desde el primer día, porque es la única manera que conozco de trabajar; yo no sé qué piensa la gente de Gastón.”

Los amores, bien gracias
Hay dos temas difíciles que el redactor, por educación, deja para el final. Uno es el estado de salud de su padre, que a principios del 2010 sufrió un ACV. Peterson es escueta al respecto, aunque firme: “Papá está bien. Está todo muy bien. Este año que no hice televisión lo acompañé muchísimo”.

El otro, claro, es el estado de su relación sentimental con Mike Amigorena. “No voy a hablar mucho de eso”, dice la actriz, “yo sé que es raro no hablar de esto, pero es así.” El redactor, que sabe que no puede regresar de la nota sin una respuesta al respecto, le comenta que Amigorena reconoció en público que ya no están juntos, pero que son buenos amigos. “A ver”, dice Peterson, “no es que me haya sobreocupado con televisión y teatro (ver recuadro) porque no estamos más juntos y no quiero pensar en eso.” Como la respuesta es a medias, el redactor pregunta si son buenos amigos como dijo él. Ella revuela los ojos y dice: “No estamos más juntos, pero está todo bien”.

“Haré ‘La guerra de los roses’ con Suar”
Un año para recordar es el primero de dos movimientos que devolverán a Carla Peterson al primer plano tras un año de relativa tranquilidad en lo que a trabajo se refiere. “Vuelvo al teatro con La guerra de los Roses junto a Adrián Suar.” Se trata, claro, de la pieza en la que se basó la película de Danny De Vito, con Kathleen Turner y Michael Douglas. “Vi la película varias veces”, reconoce, y agrega: “Espero que no me hagan lustrar la araña...”. Comienzan a ensayar en marzo y las funciones, avisa, van a ser de jueves a domingo, con dos funciones los sábados. Es decir, va a trabajar los siete días de la semana.

“Voy a hacer las dos cosas y un día no voy a volver”, sonríe. “Es un proyecto muy interesante.”

Cuando se le pregunta si el cuerpo le rendirá tamaña exigencia, dice: “Creo que estoy preparada físicamente para afrontar las dos cosas a la vez. Acá son muchas horas de grabación, más lo que va a ser el teatro... Nunca quise juntar cosas tan grandes como una tira diaria más una obra. Me presentaron los dos proyectos y no quise renunciar a ninguno. Los dos están buenos y los quiero hacer”.

Se trata, entonces, le dice PERFIL, de un regreso al teatro. “No, con La guerra de los Roses, así como va a ser, no es que vuelvo al teatro, sino que empiezo. Antes hacía teatro off con dos funciones a la semana, y después estuvo Corazón idiota, con Griselda Siciliani, donde hacíamos tres trasnoches en las que salíamos a las cuatro de la mañana y nos poníamos a baldear Corrientes (se ríe). La verdad, el horario era un espanto.”


Fuente: Diario Perfil


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